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EL VIAJE DE MI VIDA: MALASIA Y AUSTRALIA

lunes, 7 de noviembre de 2016



Hace apenas dos semanas que volví de cumplir un sueño: visitar Malasia y Australia, y todavía no me lo creo. Ha sido un mes ÚNICO e irrepetible lleno de experiencias, aventuras y sensaciones nuevas cada instante.



Muchos no lo sabéis pero he realizado este gran viaje en solitario, quizá también por eso ha sido tan especial. Cuando compré los billetes de avión ni por asomo me esperaba que volviera tan rica de experiencias.

Escribiría un libro sobre este viaje, pero voy a intentar resumirlo y desgranarlo como si de una granada se tratara para ir saboreándolo poco a poco, escribiré otros post más específicos sobre los backpackers y hoteles en los que me he alojado para que os sirva de ayuda si algún día decidís ir a las antípodas.

Muchos me preguntáis si pasé miedo en algún momento, os confieso que no, cuando viajaba en el Ave dirección Madrid me sentía muy fuerte, justo antes de coger el primer avión en Barajas sentí vértigo y miles de preguntas aparecieron en mi cabeza, ¿tenía todo lo necesario? ¿mi inglés iba a ser suficiente para defenderme? Obviamente eran nervios.

Cuando puse un pie en el aeropuerto de Kuala Lumpur, todos estos interrogantes desparecieron en mi cabeza y comencé a disfrutar mi viaje al 100%, me sentí de nuevo fuerte, libre y muy afortunada. Sabía que mi inglés iba a mejorar a medida que pasaran los días y siempre me decía lo mismo: eres una lucky girl.

¡Qué deciros sobre Kuala Lumpur!, me fascinó, cuando salí del metro y vi la inmensidad de las torres Petronas, me quedé boquiabierta, a mí me fascinan los rascacielos y estar a los pies de estas torres es una maravilla, sobre todo verlas iluminadas de noche. Son las únicas torres del mundo recubiertas por acero inoxidable, un material que rebota la luz y brilla como ningún otro, solo una empresa petrolera pudo construirlas, ya que ese material es tan caro que es impensable construirlas hoy en día.

Era temprano, me quedaba todo el día por descubrir y a las 19.15 horas tenía la visita a las torres Petronas por dentro, iba a subir arriba y eso me emocionaba. Cogí mi mapa, me puse calzado cómodo y caminé y caminé.

Si tuviera que describiros en un adjetivo como me he sentido todo ese mes lo tengo clarísimo: eufórica.

Mi mejor amigo, mi selfie stick. ¿Echar de menos hablar con alguien? No, los que me conocéis sabéis que hablo con todo el mundo, con los chinos de los puestos de Chinesse market, con los camareros cuando me paraba a refrescarme... con los taxistas, eso sí, también me cuidaba mucho de no decir a nadie en Kuala Lumpur que estaba sola... eso cambió en Australia, en Australia le contaba que era una pequeña Dora Exploradora española a todo aquel que me preguntaba, lo de Dora fue un mote que me puso una familia de australianos en una de mis excursiones que llevaba puesto un mono verde y como no, mi inseparable mochila. Me encantó la comparación y por ello la utilizo, es un bonito recuerdo.



De Kuala me quedo con todo, pero sobre todo con la visita a las Petronas, con Aurora y con Ana. Le doy las gracias al destino por ponerlas en mi camino. Nos volveremos a ver algún día.

Desde que he vuelto de este viaje creo en el karma, puede que me haya vuelto más mística, desde luego he tenido largos vuelos y largos paseos para pensar en todo, absolutamente todo. Y todo pasa por algo, tanto lo bueno como lo malo.

Sigamos... cuando llegué a Australia, mi primera ciudad fue Gold Coast, una moderna ciudad llena de rascacielos con una playa que nunca olvidaré: Surfers Paradise, es una buena opción para ver Australia por primera vez, porque en el resto de mi camino no vi tantísimos surferos de película juntos. Ahí creo que dije por primera vez, "Mimí pellízcate".

Ante mis ojos, una playa de arena blanca kilométrica, el Pacífico de un azul tan intenso que parecía irreal, jóvenes de todo el mundo surfeando, "tubeando" olas perfectamente rizadas como las ondas de sus rubios cabellos... increíble, ver para creer.

Al día siguiente llegué a Cairns, ciudad en la que estuve dos de las cuatro semanas de mi viaje. Cairns está al norte de Australia, en el estado de Queensland, único estado de todo el mundo donde está permitido abrazar a los koalas, un momentazo que quería vivir a toda costa.

En Cairns viví con la familia Pinto, desde ese mismo momento, ya formaron parte de mi familia. Desde España contraté con una agencia londinense la experiencia de vivir dos semanas con una familia e ir todos los días a clases de inglés, en realidad, esto era lo único no improvisado de mi gran viaje.
(Si alguien quiere saber contacto de la agencia y/o agente, que me escriba y estaré encantada de proporcionárselo)


En resumen, las dos semanas en Cairns aprendí muchísimo inglés, el equivalente a un curso escolar en España, conocí gente extraordinaria, acaricié a canguros y koalas, conocí la noche australiana, atravesé en más de una veintena de ocasiones la selva. Saludaba a cocodrilos, pavos reales, monos y serpientes a diario, me sentí parte de una aussie familia. Y todas las noches, seguía dudando si lo que estaba viviendo era real o parte de un sueño muy bonito desde mi casa en Zaragoza.



Las únicas lágrimas que derramé en  todo el viaje fue al despedirme de mi aussie family y en la escuela de inglés, era una mezcla agridulce de felicidad y tristeza, tristeza porque quizá jamás les volvería a ver, y felicidad porque aún me quedaba una semana de viaje e iba a las "Whitsundays", estas islas se merecen un post a parte, pero os resumo por encima.
La mañana que me despedía de Cairns llovía a cántaros, como mis ojos. Tozé, mi aussie brother, me escribió una preciosa carta que siempre guardaré como uno de los mayores tesoros de mi vida. Fue un momento de película, es la carta más bonita que me han escrito jamás. También el último día de mi viaje en Sydney el día estuvo triste, los que visteis el video que colgué en insta ya lo escuchasteis, pero creo que ambos días eran como un espejo de mi alma.

Las "Whitesundays" son lo más bonito que mis ojos han visto y puede que vean en mi vida, están en el centro de Australia, concretamente en Airlie Beach, una ciudad conocida como el Heart Reef o lo que es lo mismo, el corazón de la Gran Barrera de coral, porque ahí, en medio de esos 2.600 kilómetros de Gran Barrera de coral que posee Australia, el capricho ha querido que un pequeño arrecife tenga forma de corazón y nada mejor que un vuelo en avioneta para verlo y que los pelos se pongan de punta y tu corazón lata a mil por hora... ¿cómo puede ser real?



También hice snorkel en estas aguas cristalinas, nunca había visto tantos peces juntos, eran de mil colores y estaban todos a mi alrededor, todos en bancos nadando en la misma dirección y bajo mis pies el "black one" un pez súper grande negro que daba bastante respeto. Los corales se mueven con tanta delicadeza, existe tanta armonía bajo el mar y es tan extraordinario que yo por los menos no puedo compararlo con nada que hubiera vivido antes y eso que ya había hecho snorkel en otros paraísos, pero nada que ver, lo de Australia es...como de otro planeta, de otra dimensión.  
Ves esto y se te olvida que estar en Australia es un viaje caro, porque de verdad, que aunque parezca un anuncio de MasterCard, ver esto no tiene precio, sentirse libre, fuerte, resuelta, como un pez más bajo el agua, una wonderwoman, una exploradora y en definitiva, sentirse FELIZ con mayúsculas y VIVA, no se paga con dinero.
El viaje de mi vida finalizó en Sydney, llegué de noche, allá a las 23 horas, quería ir a ver la Opera House, pero mi sentido común, me hizo dar una gran vuelta por los alrededores del hotel, echarme un café en Starbucks e irme a dormir.

¿Recordáis esta foto? Para mí, es mucho más que un café con un bonito mensaje escrito, significa la amabilidad de todos los australianos con el turista,  la empatía. Un aplauso por todas aquellas personas que intentan construir un mundo mejor gracias a sus detalles, sus sonrisas y sus gestos. Este mensaje me daba la bienvenida a Sydney y me trasmitió un amor por esta cosmopolita ciudad que nunca olvidaré.

Ver este icono, la Opera House es impresionante. Te sientes una pequeña parte del mundo, te sientes muy viva de saber que has llegado hasta allí, 10 horas de diferencia horaria, más de 7 vuelos... todo ha merecido la pena por estar allí.
Cosas que puedes sentir viajando aunque parezca increíble:

Es posible estar a 16.000 kilómetros de tu casa y sentirte en ella. El mundo es nuestro hogar.
Conocer a alguien y saber que no le vas a olvidar en toda tu vida.


Recomendaciones:

Creo que todo el mundo debería hacer un viaje en solitario en su vida, independientemente de estar soltero o casado, de ser hombre o mujer.

No tengáis miedo de no hablar perfectamente el idioma, todo el mundo hace por entender, sobre todo en Australia que es una tierra hecha de inmigrantes.

Probad nuevos sabores que nunca hayáis probado, olores y colores.

Sonreíd a la vida y ella os sonreirá.

Vivid como si mañana fuera el último día de vuestra vida.




Espero que os haya gustado el post, no ha sido fácil resumir y sobre todo trasmitir tantas emociones con palabras, aunque una sea periodista. Solo deseo que sintáis lo mismo que yo he sentido algún día, vayáis donde vayáis. No importa el destino, lo importante es VIVIR con intensidad.
Próximamente escribiré un post con direcciones de hoteles y backpackers. Pero si tenéis dudas sobre otra cosa, preguntadme.
Por último una mención especial a todas las bellas personas que he conocido en mi camino, pero en particular a las que nombro en el orden que las conocí. Gracias a todos, sin vosotros mi viaje no hubiese sido el mismo:
-Aurora, Ana, Familia Pinto, Grace Alejandra, Cui, Reuu, Daniel&Marzena, Pete and Constanza.
¡Nunca os olvidaré!



































7 comentarios:

  1. Acabo de descubrir dos cosas en este fabuloso post. Por una parte, LA ENVIDIA QUE ME DAS!!!, y por otra parte... q gold coast no es solo una marca de tabaco...
    ;)

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    1. Me alegra mucho que te haya gustado Noelia, a ver si quedamos y te cuento más en persona. Te envío tantos besos como ir a Sydney y volver.

      Mimí

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  2. Qué bonito post Miriam y que experiencia más rica y maravillosa. Hacer las cosas con pasión nos llena al máximo!
    Besos

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    1. Gracias por leerlo Su, la verdad es que viajar enriquece muchísimo, en mi opinión es la mejor asignatura de esta carrera llamada VIDA.

      Nos vemos,

      Mimí

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  3. Guauuu. Que viajazo. Preciosa experiencia, gracias por compartirla con nosotros. Se nota que disfrutaste un montón. Bss Mimi

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  4. ¡Que maravilloso post Miriam y que maravilloso viaje!
    Es todo impresionante como tú GUAPA,AVENTURERA Y VALIENTE.
    Muchos besitos cariño.

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  5. Linda mi española favoritaaaaa! !!!!! Mi viaje sin ti tampoco hubiese sido el mismo. Fuero días muy guay!!!! Y se repetirán si o si!!!!!! Muak! Besote

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