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CASA BATLLÓ

domingo, 8 de enero de 2017
 
 
 

¡Buenos días amigos! Los días por Barcelona me cundieron muchísimo y como ya os conté la semana pasada, mi primera parada para sumergirme como nunca antes en el Modernismo catalán fue La Pedrera (podéis leerlo de nuevo pinchando aquí), y fue tal mi flechazo con Gaudí que no podía regresar a Zaragoza sin visitar por dentro (y en condiciones, vaya) la preciosa y COLORIDA con mayúsculas Casa Batlló.



Si tuviera que usar una palabra para describir la CasaBatlló, ésta sin duda sería imaginación. Un color, el azul y un adjetivo, divertida.



¡Vivir en esa casa tuvo que ser tan emocionante! La CasaBatlló pertenece a la etapa naturalista de Gaudí, no hay duda, ya que toda ella está inspirada en formas de la naturaleza.
En esta época Gaudí mostró una gran libertad creativa e imaginativa. No hay racionalismo en sus formas, habrá diferentes interpretaciones según el ojo del visitante, aunque bien es verdad que en la parte de museo donde te muestran las comparaciones con los organismos de donde se inspiró, piensas que no cabe duda alguna.



Cada detalle de esta casa es disparatado, loco, muy enérgico, si yo fuera una casa, sería la Casa Batlló.

Salí de esta visita muy alegre, mucho más contenta que la sensación de misterio a la par que curiosa y mágica, que me dejó la visita a la Casa Milá o La Pedrera. Totalmente distintas, pero ambas súper recomendables.
 



Si ya os dije que la audioguía de La Pedrera era espectacular, la de la Casa Batlló es la mejor que he escuchado, está a la altura de la audioguía de la prisión de Alcatraz en San Francisco, California.



No exagero, la realidad virtual muestra todo lo que allí hubo a la perfección, también entiendo que había personas que se llevan a matar con las nuevas tecnologías, bien por ser muy mayores, o por otros motivos, que no les hacía nada de ilusión la “virtualidad aumentada de la visita”. Pero es muy difícil contentar a todos.



La Casa Batlló es un sin cesar de experiencias, creedme que salí agotada “para bien” de la de rienda suelta a mi imaginación que di. Agotada de imaginar todo lo que desde este precioso vestíbulo se podía ver. Es mágico ver el paseo de Gracia desde ahí dentro.
 





La azotea… cómo se recreaba el genio catalán en esta parte de las viviendas. Qué exquisita locura… ¡cuánto color!. Ahí seguro veían siempre colores los que vivieron en esta vivienda, hasta en los oscuros días fríos grises de enero.
 





El patio de luces es maravilloso, está absolutamente pensado el juego de los colores a medida que entra la luz. Y que a través de los cristales ondulados te puedas imaginar el fondo marino está absolutamente logrado y a mí me dejó maravillada.



No os desvelo más, porque yo no querría saberlo, con esta casa quiero hacer como cuando le recomiendas una buena película a alguien y sólo le das pinceladas.
 
No perdáis la oportunidad de visitarla y no os conforméis con verla desde fuera, hacedme caso, no os arrepentiréis, es una casa que si la tuviera que comparar con algo lo tengo claro, ¡es una gominola!
 


 
¡Soñarla es fácil, tocarla... más, solo tienes que ir a Barcelona!
¡Hasta la próxima!
 
*Por cierto, se llama Casa Batlló porque la adquirió en 1903 el rico empresario Josep Batlló.
 
Si quieres verla ya, pincha aquí y compra tus tickets.
 
 

3 comentarios:

  1. Precioso post como todos que haces guapa. Volveré a Casa Batlló como a La Pedrera en mi próximo viaje a Barcelona este verano, Todos los veranos volvemos a Barcelona.Nos encanta.!!!!!! Besitos cariño.

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  2. Precioso post como todos que haces guapa. Volveré a Casa Batlló como a La Pedrera en mi próximo viaje a Barcelona este verano, Todos los veranos volvemos a Barcelona.Nos encanta.!!!!!! Besitos cariño.

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  3. ¡Qué bonita! Hace mucho que no viajo a Barcelona y quizás debería ir pensando en organizar una excusión.
    Un beso,
    Patricia

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